Contrastando los beneficios de la educación
presencial en su variante de Constructivismo que ofrece el sistema Montessori en
el nivel básico, y el sistema Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) de la UNAM en el nivel medio superior, concuerdo con Díaz
Barriga cuando afirma:
“Resulta difícil aceptar
que no hay una respuesta universal, sino una opción más pertinente que otras;
resulta difícil reconocer que la docencia funciona como una metodología de
ensayo y error; admitiendo las ventajas que cada estrategia genera, pero
también identificando las limitaciones de todas y cada una de ellas; resulta difícil
aceptar que cada intervención docente debe estar signada por la singularidad:
no hay asignaturas iguales, no hay maestros iguales y no hay grupos de
estudiantes iguales; resulta difícil reconocer que, en este tiempo de innovaciones,
la didáctica, la vieja didáctica fundada en el siglo XVII, tiene todavía mucho
que decir" (p. 87)
La educación presencial tiene mucho que retomar de la educación virtual y a distancia, digamos que bien puede constituirse en el apoyo para la educación presencial, una prolongación del aula a través del espacio virtual, de modo que una vez que el estudiante concluye su primer formación, esté preparado para continuar sus estudios a lo largo de la vida, pero ahora como estudiante de educación virtual o a distancia.
La educación presencial tiene mucho que retomar de la educación virtual y a distancia, digamos que bien puede constituirse en el apoyo para la educación presencial, una prolongación del aula a través del espacio virtual, de modo que una vez que el estudiante concluye su primer formación, esté preparado para continuar sus estudios a lo largo de la vida, pero ahora como estudiante de educación virtual o a distancia.
REFERENCIA
Díaz, Barriga Ángel (2009) “La innovación:
proyectos y desconciertos en el trabajo docente”. En Pensar la didáctica.
Amorrortu: Buenos Aires.
